Arte y primera infancia- Revista Le Furet

Artículo de Carlos Laredo para la revista francesa “Le Furet” (no 68/ agosto- 2012). El artículo habla de temas como el arte, la primera infancia, el teatro y nuestra sociedad de hoy en día.

la casa incierta 041

Aclaración de por qué canto

(F. G. Lorca: Fragmento extraído de la Conferencia sobre las nanas hablando de la capacidad poética de los recién nacidos)

En este tipo de canción, el niño reconoce al personaje y, según su experiencia visual, que siempre es más de lo que suponemos, perfila su figura. Está obligado a ser un espectador y un creador al mismo tiempo, ¡y qué creador maravilloso! Un creador que posee un sentido poético de primer orden. No tenemos más que estudiar sus primeros juegos, antes de que se turbe de inteligencia, para observar qué belleza planetaria los anima, qué simplicidad perfecta y qué misteriosas relaciones descubren entre cosas y objetos que Minerva no podrá nunca descifrar. Con un botón, un carrete de hilo, una pluma y los cinco dedos de su mano construye el niño un mundo difícil cruzado de resonancias inéditas que cantan y se entrechocan de turbadora manera, con la alegría de que no han de ser analizadas. Mucho más de lo que pensamos comprende el niño. Está dentro de un mundo poético inaccesible, donde ni alcahueta imaginación, ni la fantasía tienen entrada; planicie con los centros nerviosos al aire, de horror y belleza aguda, donde un caballo blanquísimo, mitad de níquel, mitad de humo, cae herido de repente con un enjambre de abejas clavadas de furiosa manera sobre sus ojos. Muy lejos de nosotros, el niño posee íntegra la fe creadora y no tiene aún la semilla de la razón destructora. Es inocente y, por tanto, sabio. Comprende, mejor que nosotros, la clave inefable de la sustancia poética.

Federico García Lorca. 1928

Bebés nacen poetas

 Breves notas sobre La casa incierta

 Desde hace ya más de diez años que La casa incierta comenzó su andadura como compañía estable de teatro. Fue fundada en el año 2000 por el director de teatro Carlos Laredo y la actriz Clarice Cardell, si bien sus propios caminos profesionales en la artes escénicas comenzaran ahora hace más de 20 años. En este tiempo, la labor fundamental del grupo ha sido la de desarrollar un lenguaje escénico vinculado al público de la primera infancia y a las personas adultas que les acompañan, para el que la compañía ha realizado una decena de obras y más de 1700 funciones en Europa, Rusia y Brasil. La casa incierta es hoy compañía residente en el Centro de Arte Teatro Fernán Gómez de Madrid, donde además programa desde hace 8 años un ciclo estable de espectáculos internacionales para bebés: el Ciclo “Rompiendo el cascaron”. Paralelamente, y en colaboración con el Grupo de Teatro brasileño Sobrevento, ha desarrollado una labor pionera en la difusión de éste tipo de teatro en Brasil. Un pilar fundamental en su trabajo son los talleres de artes escénicas para adultos y bebés, sean para profesionales de la primera infancia, artistas o padres, entre los que destaca el proyecto Grundtvig 2010-2012 y el proyecto de Formación para educadores de la Red de Escuelas Infantiles del Ayuntamiento de Madrid en 2005, 2007 y 2009.

Entre los márgenes estrechos en los que se mueve un recién nacido se encuadra el modelo de su existencia social. Existencia que agoniza entre los números enteros de las medidas dadas antes de nacer. Miramos a los bebés como si fueran pequeños, como si fueran menores, como si fueran inferiores, como si acabaran de llegar… y no supieran nada. Como alguien que no es y que algún día será: una promesa. Los pegamos con chinchetas en un cartón relleno de verdades. Y no nos asusta desconocerlos. Limpiamos sus memorias antiguas con lejía y cepillos de plástico. Sabemos lo que no saben porque no saben nada que no sepamos. Y su ombligo es una tapia sellada. No queremos que miren por el agujero de la cerradura o que se pongan de puntillas para ver las orillas que nos desorientan. Es mejor que estén ahí “dormiditos”, sin molestar. Es ahí cuando podemos poner zanjas de mármol a sus sueños. Les rezamos todas nuestras razones desraizadas. Una detrás de otra, preparándoles para el molde. Y no bajamos la voz cuando no deberían escuchar nuestras “adulteces”. Gritamos en los momentos de susurro, cuando amanece el gallo y es hora de posarse levemente en la tierra. En esa hora serena del paso de la teta al puré, cuando el bebé ya no puede mamar y cantar al mismo tiempo, cuando el ángel desea dar sus últimos aleteos; cuando todavía no puede respirar el aire de las piedras, lo arrojamos a la tierra cortando su respiración, pinchando su culo hacía adelante con las agujas del tiempo. Y le empujamos para que lleguen antes a la misa de su entierro. Y lloran y decimos “quiere brazos” como si quisieran chantajearnos con sus afectos, con sus defectos. Y queremos que las raíces de sus pies crezcan antes de poder andar, antes de poder hablar. Y les trasmitimos todos nuestros miedos, todas nuestras aprensiones, antes de que puedan recordar el grito infinito del héroe. Y creemos que no se enteran de nada, que nuestros dramas son más dramas que sus dramas; que nuestros problemas son más importantes que los suyos; y que sus garabatos en espiral no son más que una maraña ininteligible, traza primitiva y animal del sin sentido, de ese balbuceo incivilizado. Y le damos la “malvenida” a una civilización que doméstica a sus alumnos en moldes de alquitrán y golosinas, para hacerles entrar rápido por el umbral cutre del pórtico de la “Educación del futuro”. Y no les contamos que la Educación es un simulacro falso y engañoso de la vida. Y los arrancamos de sus madres para taparles la boca con chupetes de jabón. Y sus madres arrancadas por sus trabajos los abandonan desgarradas con sus madres de adopción, sin que medie otro rito que el de la resignación.

Tapiamos las normas como mandamientos que empiezan por “no” o secuestramos al “no” para traspasar a los niños el rol autoritario, que tanto ejercieron los poderes a partir de los años 30 del siglo pasado; mientras los simulacros auténticos esperan fuera de las escuelas, tratando de romper los muros de la insensibilidad.

Hace ya mucho tiempo que el Teatro fue exiliado de todos los sistemas educativos. Algunos le han dejado un sitio marginal fuera del horario escolar o como actividad residual de fin de curso, casi como una benévola caridad. Ya nunca como herramienta para aprenderlo todo, para dramatizarlo todo. Y a sus hermanas: la música, la pintura, el canto, etc…; y en definitiva a todas las hijas del arte, las hemos abandonado fuera de las verjas del colegio o dejado castigadas en el patio del recreo. Demasiado peligroso es el Teatro para el poder, que tuvo que excluirlo de las universidades para atajar las revueltas estudiantiles, pero que lo sigue utilizando recurrentemente, cada 4 años, en su forma de “monologo mitín político” para ganar votos y vencer voluntades. Una vez que el Teatro se ha exiliado de la escuela como tal; lo hizo también como herramienta de experimentación y aprendizaje del resto de las materias, y, por supuesto como rito de mimesis y catarsis, como forma lúdica de resolución de los dramas en la convivencia del grupo escolar.

Así, estamos llegando poco a poco a culminar la obra neuronal propuesta por Eurípides y Sófocles hace más de 2.400 años, que tal y como señala Nietzsche en el Origen de la Tragedia, fueron los que transformaron al coro en público, al rito en espectáculo, dando paso a las primeras victorias de la razón sobre la fe creadora. Así el público empezó a no vivir los dramas del héroe trágico como propios, sino más bien como ajenos, y no sintiéndose responsable en absoluto del destino de su héroe, dejó de sentirse responsable del propio. Sófocles venció a Esquilo, dando paso a la ficción para dar muerte lenta a la ritualización.

La búsqueda ineludible de la verdad científica no es el objeto de mis observaciones. Ver y observar cómo se comportan adultos con bebés y niños en el Teatro es hoy una muestra de esta tragedia del Teatro, de esta situación crítica del Teatro como rito social. Las semillas que sembraron los guardianes del modelo patriarcal han dado sus frutos. El contraste entre la fragilidad del bebés y la dureza del adulto que lo acompaña es notable. Uno camina de puntillas, con los ojos dispuestos a devorarlo todo, con la emoción preparada a flor de piel. Frágil como una mañana sin piel. No necesita hacer esfuerzos de concentración porque está dentro del evento, dentro del drama. Su cuerpo es más pequeño pero vibra con mayor resonancia, con frecuencias más altas y más bajas que las del adulto, llenas de matices. Participa en él con todo su cuerpo, con toda su alma. En el instante preciso que esta viviendo. Y el interprete se siente acompañado. Cuando el bebé contempla una obra de arte la está haciendo, su visión es tiempo, no es el relato del tiempo, sino tiempo en sí mismo. Si un bebé ve pintar, su actividad neuronal es la misma que si pintara con pinceles. Si un bebé ve danzar, su actividad neuronal es la misma que cuando baila. Es en éste sentido precisamente que el Teatro para bebés tiene que aportar algo crucial al desarrollo de la Cultura y de la Humanidad. Si Medea sacrificó a sus dos hijos para intentar salvar la humanidad de ser hijos nacidos con armas, y no consiguió vencer el modelo de la violencia hereditaria; cabe pensar que podría existir una posibilidad de tejer nuevos hilos invisibles, que protejan la capacidad poética de las personas, modificando su responsabilidad estética del espectador que deja de estar espectante para lanzar sus manos en coro al corro que abraza y protege en el centro al poeta, al artista.

Lorca lo anunció en su obra maestra “El público”, que será sin duda una obra entendida y aplaudida en el futuro, cuando las pitonisas de la razón que leen las manos de los bebés y dejen de robar en las casas y en las escuelas nuestra capacidad de creación poética. Los bebés son la oportunidad que tiene el público de volver a ser el coro, a ser profunda y activamente responsable por el desenlace de la Tragedia o de la Comedia de la sociedad. Y a liberar a la Humanidad de las ataduras de lo que conocemos para aventurarnos decididamente hacia el territorio fértil e incierto de lo desconocido.

 Carlos Laredo

 Notas aparte (fuera del artículo):

 En los últimos años, siempre que he tratado de describir el trabajo que hacemos lo he hecho exponiendo, argumentando y defendiendo las capacidades con las que nace el ser humano. He aportado estudios realizados en los campos científico y estético y una nutrida descripción de nuestras experiencias, que pusieran en evidencia los prejuicios que sin fundamento se enarbolan sobre la supuesta discapacidad intelectiva y poética de los espectadores bebés o de la primera infancia. Hemos podido observar en innumerables ocasiones que ni siquiera se trata de un tema de discusión, porque se dan por hecho una serie de verdades inapelables, indiscutibles, aunque sean tan falsas como dogmáticas. Prejuicios que encontramos incluso en la evolución semántica del lenguaje, que utilizan los adultos cuando se refieren a los bebés y no sólo, y que define un modo de entendimiento, un modo de anclar el pensamiento en una jaula de grillos sin cerradura a la que llamamos “razón”. Contrarrestar la inercia, con la que una parte importante de la sociedad confina la sensibilidad de los menores de 4 años, es parte de nuestro trabajo. Es un hecho contrastado que muchas familias y escuelas infantiles con bebés tienen aún serias dificultades para cumplir una prerrogativa constitucional en España como es el derecho de acceso a la Cultura. Derecho del que nadie o casi nadie se hace responsable.

Si bien la oferta de actividades culturales ya no es completamente inexistente, sigue siendo extremadamente exigua, extremadamente limitada y condiciona la vida del bebé y de su entorno durante 3 o 4 años. Además, ese confinamiento enmascara una visión cercenada e injusta sobre el ser humano desde que nace, que viene determinada por el modelo educativo, social y cultural dominante.

http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s